Era un día de veranocuando su dulce figura vi.
Su boca, su cuerpo, su pelo
indeseable amor y desconsuelo
rugosos labios de rubí.
Esa noche a sus pies yo llegué
y de hecho nunca la olvidé
por su amor volvere a nacer,
por la pasión mataré una y otra vez.
Mis manos acariciaban su cuello,
mis brazos contemplaban su cabello
mis ojos desnudaban su cuerpo
y mis pulmones respiraban de su aliento.


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